Elegir el envase adecuado para frutas frescas no consiste simplemente en decidir entre plástico y cartón. Para productores, exportadores, centrales hortofrutícolas, distribuidores y supermercados, el envase forma parte de toda la cadena de suministro: debe proteger la fruta durante la manipulación y el transporte, facilitar la conservación de la calidad, adaptarse a la logística y, al mismo tiempo, responder a las expectativas de sostenibilidad y presentación del mercado.
Por eso, cuando una empresa compara envases de plástico para frutas con envases de cartón para frutas, la pregunta más adecuada no es cuál de los dos materiales es universalmente mejor, sino cuál responde mejor a las características concretas de la fruta, la distancia de transporte, el sistema de distribución y el posicionamiento comercial del producto.
En el mercado actual, ambos materiales tienen aplicaciones importantes. El plástico puede ofrecer una elevada resistencia mecánica, estabilidad frente a la humedad, transparencia y posibilidades de reutilización, mientras que el cartón destaca por su ligereza, facilidad de impresión y buena integración en determinadas estrategias de reciclaje. La decisión también depende de si hablamos de un envase primario que está en contacto directo con la fruta, de una caja secundaria para agrupar unidades o de un embalaje utilizado para el transporte a granel.
Además, la sostenibilidad no puede evaluarse únicamente observando el material. Un estudio de análisis de ciclo de vida realizado sobre la distribución de frutas y hortalizas en España mostró que las cajas de plástico reutilizables podían presentar un mejor comportamiento ambiental que las cajas de cartón de un solo uso bajo determinadas condiciones. Investigaciones posteriores también han señalado la importancia del número de reutilizaciones, la logística inversa, el transporte y el final de vida del envase.
Por tanto, para tomar una decisión de compra realmente útil, conviene analizar cómo funciona cada solución dentro de la cadena de suministro y no únicamente el material del que está fabricada.
¿Qué factores deben considerarse antes de elegir un envase para frutas?
Antes de seleccionar una solución de fruit packaging, una empresa debería analizar primero el tipo de fruta que necesita envasar. No tiene las mismas necesidades un arándano que una manzana, una fresa, una uva o un aguacate. El tamaño, el peso, la sensibilidad a la presión, la tasa de respiración, la producción de humedad y la vida útil esperada pueden modificar considerablemente los requisitos del envase.
Las frutas pequeñas y delicadas suelen necesitar una protección más precisa. Los movimientos durante el transporte pueden provocar abrasiones, golpes o compresión, incluso cuando el envase exterior parece encontrarse en buenas condiciones. En estos casos, la geometría del envase, la estabilidad de las unidades y la posibilidad de mantener una ventilación adecuada pueden ser más importantes que el simple precio por unidad.
También es necesario considerar el recorrido logístico. Una fruta destinada al mercado local puede permanecer pocas horas dentro del sistema de distribución, mientras que una fruta exportada puede pasar por varias etapas de manipulación, almacenamiento refrigerado, transporte terrestre, transporte marítimo y distribución final. Cuanto más larga sea la cadena, mayor será la importancia de la resistencia estructural y de la capacidad del envase para mantener unas condiciones adecuadas alrededor del producto.
El volumen de compra también cambia la perspectiva. Para un pequeño productor, un envase de un solo uso puede parecer inicialmente más sencillo. Para un productor o distribuidor que mueve grandes cantidades de fruta de forma recurrente, la reutilización, el almacenamiento, el apilamiento y la eficiencia logística pueden modificar completamente el cálculo del coste total.
Finalmente, hay que tener en cuenta el canal de venta. Una fruta destinada a mayoristas puede necesitar principalmente protección y eficiencia logística, mientras que una fruta que llega directamente al supermercado puede requerir además transparencia, presentación comercial, impresión de marca y facilidad de exposición.
Ventajas de los envases de plástico para frutas
Los envases de plástico para frutas han adquirido una posición importante en la industria hortofrutícola porque permiten desarrollar formatos muy diferentes según las necesidades del producto. El plástico puede transformarse en bandejas, clamshells, cajas, cestas, recipientes rígidos y otros formatos destinados tanto a la venta minorista como al transporte.
Una de sus principales ventajas es la resistencia frente a la humedad. Las frutas frescas pueden liberar humedad durante el almacenamiento y la cadena de frío, y este factor puede afectar a determinados materiales de embalaje. Un envase plástico correctamente diseñado mantiene su integridad estructural en condiciones en las que algunos envases de papel o cartón pueden perder resistencia.
La resistencia mecánica también resulta importante. Durante la distribución, las cajas pueden ser apiladas y sometidas a presión. Si el envase pierde su forma, puede aumentar el riesgo de daños en la fruta. Los formatos plásticos rígidos pueden mantener una geometría más estable, lo que resulta especialmente útil cuando las unidades deben permanecer protegidas durante diferentes etapas de manipulación.
Otra característica relevante es la posibilidad de fabricar envases transparentes. Para productos como berries, fresas, uvas o frutas de pequeño tamaño, la visibilidad puede influir en la decisión de compra. El consumidor puede comprobar visualmente el color, el tamaño y el estado general de la fruta sin necesidad de abrir el envase.
Esto también tiene una función comercial. Un diseño transparente permite utilizar la propia fruta como elemento visual de la presentación. Cuando la calidad del producto es uno de los principales argumentos de venta, mostrar el contenido puede ayudar a transmitir frescura y uniformidad.
El plástico también ofrece una gran libertad de diseño. Los fabricantes pueden modificar la geometría, el espesor, las perforaciones, las zonas de ventilación y otros elementos para adaptarse a diferentes productos. Esta flexibilidad permite desarrollar fruit packaging orientado a necesidades concretas en lugar de utilizar un formato idéntico para todas las frutas.
¿Cuándo puede ser especialmente útil el plástico?
El plástico puede resultar especialmente interesante cuando la cadena logística exige una elevada resistencia, cuando existe exposición a humedad o cuando el producto necesita una presentación transparente.
También puede ser una alternativa interesante cuando se trabaja con sistemas reutilizables. En este caso, no tiene sentido analizar únicamente el impacto de fabricar una unidad de plástico y compararlo con el de fabricar una caja de cartón. Hay que considerar cuántas veces se utilizará el envase, cómo se transportará de vuelta, cómo se limpiará y qué ocurrirá al final de su vida útil.
Precisamente por esta razón, diferentes estudios de ciclo de vida han encontrado resultados favorables para sistemas de cajas plásticas reutilizables frente a cajas de cartón de un solo uso en determinados escenarios. Un estudio publicado sobre el mercado español encontró que las cajas reutilizables de plástico presentaban un mejor comportamiento ambiental en las condiciones analizadas, mientras que investigaciones más recientes han destacado igualmente la importancia de las rotaciones del envase.
Esto no significa que cualquier envase plástico sea automáticamente más sostenible. Un sistema de un solo uso y un sistema reutilizable tienen comportamientos completamente diferentes. Por eso, la pregunta correcta debe ser qué sistema de packaging se utilizará durante toda la vida útil del producto.
¿Cuáles son las ventajas de los envases de cartón para frutas?
Los envases de cartón para frutas continúan siendo una solución habitual en la industria hortofrutícola, especialmente cuando se busca combinar protección, ligereza, impresión y facilidad de manipulación.
Una de las características más atractivas del cartón es su capacidad de comunicación visual. La superficie puede utilizarse para incorporar el nombre de la marca, información del producto, origen, instrucciones de manipulación, códigos de identificación y otros elementos gráficos. Para exportadores y marcas de frutas, esta posibilidad puede convertir el propio envase en una herramienta de marketing.
El cartón también puede diseñarse con diferentes sistemas de ventilación. Mediante perforaciones y estructuras adecuadas, es posible facilitar el movimiento del aire alrededor del producto. Esto resulta relevante en productos que deben mantenerse refrigerados y en los que la acumulación de humedad puede afectar a la calidad.
Otra ventaja es su peso relativamente reducido en muchas aplicaciones. Cuando se envían grandes volúmenes de fruta, cada kilogramo adicional puede repercutir en la eficiencia del transporte. Por ello, el peso del embalaje debe analizarse junto con su capacidad de protección.
Sin embargo, el rendimiento del cartón depende mucho de las condiciones de uso. La humedad, la condensación y una manipulación excesivamente intensa pueden afectar a la resistencia de determinadas estructuras de cartón. Por ello, elegir un envase de cartón no significa simplemente seleccionar una caja económica; es necesario comprobar que su diseño y especificaciones sean compatibles con la cadena de frío y la logística prevista.
¿Cuándo conviene elegir cartón para el packaging de fruta?
El cartón puede ser especialmente atractivo cuando el producto necesita una presentación gráfica amplia, cuando se utiliza una solución de un solo uso y cuando la cadena logística permite controlar adecuadamente las condiciones de humedad.
También puede funcionar bien en sistemas en los que el embalaje necesita adaptarse a diferentes tamaños o cantidades de producto. El diseño estructural permite crear cajas y bandejas con diferentes capacidades, formatos de apilamiento y configuraciones de ventilación.
No obstante, el hecho de que el cartón sea reciclable no significa que siempre sea automáticamente la alternativa con menor impacto ambiental. Para evaluar la sostenibilidad de un sistema hay que considerar la producción del material, el transporte, la duración del uso, las pérdidas de producto, la recuperación del material y el sistema logístico completo.
De hecho, estudios realizados en España han mostrado que los resultados ambientales pueden cambiar según el escenario analizado. Las distancias de transporte, las tasas de reutilización, la infraestructura de reciclaje y la forma en que se gestionan los envases al final de su vida útil pueden modificar considerablemente la comparación.
¿Qué diferencia existe entre plastic fruit packaging y cardboard fruit packaging?
La diferencia más importante no está únicamente en la materia prima, sino en el comportamiento que cada solución puede ofrecer durante la distribución.
El plástico suele destacar por su resistencia a la humedad y por la estabilidad de su estructura. Esto puede ser importante para frutas delicadas o para cadenas logísticas con múltiples etapas de manipulación. Además, algunos formatos pueden reutilizarse, lo que permite repartir el impacto y el coste inicial entre numerosos ciclos de utilización.
El cartón, por otro lado, puede ofrecer una excelente superficie para impresión y branding, además de permitir estructuras ligeras y fáciles de adaptar. Para determinadas rutas comerciales y productos, puede ser una solución práctica y competitiva.
Por este motivo, comparar ambos materiales únicamente por el precio de compra puede conducir a una decisión equivocada. Una caja más barata puede generar más costes si se deforma durante el transporte, provoca daños en la fruta, ocupa demasiado espacio cuando está vacía o requiere una sustitución frecuente.
La evaluación debe realizarse sobre el coste total del sistema. En una operación comercial, esto incluye el precio del envase, el almacenamiento, el transporte, el espacio utilizado, las pérdidas de producto, la manipulación y, cuando corresponda, la recuperación y reutilización.
¿Cómo influye la protección de la fruta en la elección del envase?
La función principal de cualquier solución de fresh fruit packaging debe ser proteger el producto. La sostenibilidad, la apariencia y el precio son importantes, pero si el envase no evita daños, la empresa puede terminar perdiendo mucho más valor en forma de fruta deteriorada.
Una fruta dañada durante el transporte representa una pérdida tanto económica como ambiental. Todos los recursos utilizados para producirla, refrigerarla y transportarla ya se han consumido. Por eso, un envase ligeramente más robusto puede resultar más eficiente si reduce significativamente las pérdidas.
Las frutas blandas son un ejemplo evidente. Una presión excesiva puede provocar deformaciones, roturas de piel o pérdida de jugo. En frutas pequeñas, el movimiento continuo dentro del recipiente también puede provocar rozaduras. En estos casos, el envase debe mantener las unidades relativamente estables y evitar que la presión de unas piezas sobre otras sea excesiva.
La ventilación es otro elemento importante. Un envase completamente cerrado puede favorecer la acumulación de humedad en determinados productos. Por el contrario, una estructura con ventilación correctamente diseñada puede facilitar el intercambio de aire y contribuir al manejo poscosecha.
Por eso, un buen fruit packaging no debería analizarse como un simple recipiente. Es parte del sistema de conservación de la fruta y debe diseñarse teniendo en cuenta las condiciones reales de almacenamiento, refrigeración, transporte y exposición.
¿Qué papel desempeña la sostenibilidad al elegir un envase?
La sostenibilidad se ha convertido en uno de los criterios más importantes en la selección de envases, pero también es uno de los aspectos más fáciles de simplificar en exceso.
Durante años, la conversación se ha centrado en comparar materiales. Sin embargo, un análisis de ciclo de vida debe considerar todas las etapas. La producción del material es solo una parte del impacto. También importan el peso del envase, la distancia de transporte, el número de usos, la tasa de reutilización, el reciclaje y la logística inversa.
Por ejemplo, una caja de plástico reutilizable puede tener una mayor cantidad de material por unidad que una caja de cartón de un solo uso, pero si se utiliza muchas veces, el material se distribuye entre numerosos ciclos logísticos. Un estudio de 2024 sobre envases secundarios para alimentos frescos en España analizó precisamente la circularidad de cajas plásticas reutilizables frente a cajas de cartón de un solo uso y encontró una mayor circularidad para el sistema reutilizable estudiado.
Esto demuestra por qué la palabra “reutilizable” debe analizarse junto con un sistema operativo real. Si una empresa utiliza cajas plásticas una sola vez y no dispone de un sistema eficiente para recuperarlas, gran parte de la ventaja potencial desaparece.
Del mismo modo, una caja de cartón puede funcionar muy bien cuando existe una infraestructura eficiente de recuperación y reciclaje y cuando las características del producto y de la ruta permiten utilizarla sin generar pérdidas significativas.
Por tanto, una empresa que busca una opción sostenible debería preguntar primero cómo funcionará el envase durante toda su vida útil.
¿Cómo afectan el transporte y el almacenamiento a la elección?
El transporte puede modificar considerablemente la conveniencia de un determinado formato. En operaciones de exportación, la empresa no solo paga por el producto, sino también por el espacio ocupado por el embalaje.
Una solución que utiliza eficientemente el volumen disponible puede permitir cargar más fruta en cada unidad logística. Esto puede reducir el número de viajes necesarios para transportar una determinada cantidad de producto y, por consiguiente, mejorar la eficiencia general de la operación.
El apilamiento también es fundamental. Si las cajas pueden apilarse de manera estable, el espacio vertical del almacén y del vehículo se aprovecha mejor. Una estructura que pierde fácilmente su forma puede limitar la altura de apilamiento y aumentar el riesgo de daños.
El almacenamiento de los envases vacíos también merece atención. Los formatos plegables o anidables pueden reducir significativamente el espacio necesario antes de su utilización. En sistemas de distribución de gran volumen, esta característica puede convertirse en un factor económico importante.
Para una empresa exportadora, por tanto, la pregunta no debería limitarse a “¿plástico o cartón?”. Conviene preguntarse también cómo se comportará el envase cuando está lleno, cuando está vacío, durante el transporte y durante el almacenamiento.
¿Es mejor un envase de plástico reutilizable que un envase de cartón de un solo uso?
En determinadas operaciones, sí puede serlo, pero no existe una respuesta universal para todos los productos y mercados.
La evidencia disponible muestra que los sistemas reutilizables pueden conseguir ventajas ambientales cuando alcanzan suficientes ciclos de uso y cuentan con una logística de retorno adecuada. Un estudio publicado en 2024 concluyó que las cajas plásticas reutilizables analizadas podían superar a las cajas de cartón y madera de un solo uso desde perspectivas ambientales, económicas y de circularidad bajo el escenario estudiado.
Esto es especialmente relevante para empresas que mantienen rutas relativamente estables entre productores, centros de distribución y minoristas. Cuando existe un flujo continuo, las cajas pueden regresar al punto de origen y volver a utilizarse.
En cambio, para una exportación de un solo sentido hacia un mercado lejano, el análisis puede ser diferente. Si la recuperación del envase es complicada o demasiado costosa, un formato de un solo uso puede resultar más práctico.
Por eso, el sistema logístico debe determinar la elección. La sostenibilidad de un envase no puede separarse de la manera en que la empresa lo utiliza.
¿Cómo elegir el envase según el tipo de fruta?
La elección también debería partir de la naturaleza del producto.
Para berries como arándanos y fresas, la protección frente a la presión, la ventilación, la visibilidad y el control de la humedad suelen ser aspectos prioritarios. Los formatos rígidos y transparentes pueden ofrecer ventajas cuando la presentación minorista es importante.
Para uvas, el envase debe mantener los racimos protegidos y facilitar la ventilación. Además, el formato debe ser compatible con la manipulación y el apilamiento durante la distribución.
En frutas de mayor tamaño, como manzanas, peras o cítricos, la resistencia estructural y la capacidad de soportar peso adquieren mayor relevancia. En estos casos, el envase exterior debe mantener su forma incluso cuando se apilan varias unidades.
Para aguacates y otras frutas sensibles a los golpes, el diseño debe limitar el movimiento excesivo y proporcionar suficiente resistencia durante la manipulación. Una caja que protege correctamente el producto puede ayudar a reducir las pérdidas poscosecha.
Por eso, no existe un único fruit packaging que sea ideal para todas las frutas. El diseño debe adaptarse al tamaño, peso, sensibilidad, maduración y ruta logística del producto.
¿Qué opción es mejor para la presentación en supermercados?
Cuando el producto se vende directamente al consumidor, la función comercial del envase adquiere mayor importancia.
Los envases transparentes de plástico pueden permitir que el consumidor vea directamente la fruta. Esto es particularmente útil para berries y otros productos en los que la apariencia visual tiene un peso importante en la decisión de compra.
El cartón, en cambio, ofrece una superficie amplia para impresión. Puede utilizarse para transmitir información de marca, origen, características del producto y mensajes relacionados con sostenibilidad. También puede contribuir a crear una identidad visual diferenciada en el lineal.
La elección dependerá, por tanto, de la estrategia de la marca. Si la prioridad es mostrar el producto, la transparencia puede tener mayor valor. Si la prioridad es utilizar el envase como soporte de comunicación, el cartón puede ofrecer más superficie gráfica.
En ambos casos, el diseño debe evitar que la presentación comercial se consiga a costa de la conservación de la fruta. Una buena apariencia no compensa un envase que facilite la condensación, la compresión o los daños durante la distribución.
¿Cómo comparar el coste real de las dos soluciones?
El precio unitario es solo el primer dato que debe analizarse.
Supongamos que una empresa encuentra una caja de cartón con un precio inferior al de una caja de plástico. La comparación parece sencilla, pero todavía faltan varios elementos. Si la caja de plástico puede reutilizarse muchas veces, su coste por ciclo puede reducirse considerablemente. Si la caja de cartón ocupa menos espacio durante el transporte o no necesita logística inversa, puede recuperar parte de su ventaja económica.
También deben incorporarse los costes relacionados con las pérdidas de fruta. Si un envase más resistente reduce los daños, esa reducción debe formar parte del cálculo. Lo mismo sucede con el almacenamiento, la manipulación y el transporte.
En operaciones de gran volumen, incluso una pequeña diferencia en el porcentaje de fruta dañada puede representar una cantidad económica significativa. Por esta razón, las empresas profesionales suelen evaluar el coste total de propiedad en lugar de limitarse al precio de adquisición.
El objetivo final no es comprar el envase más barato, sino conseguir el menor coste por unidad de fruta comercializable entregada al cliente.
¿Cómo encontrar el equilibrio entre protección, sostenibilidad y coste?
La mejor solución de fruit packaging solutions suele ser aquella que consigue equilibrar tres objetivos: proteger correctamente la fruta, mantener una logística eficiente y reducir el impacto y el coste durante todo el ciclo de utilización.
Si una empresa prioriza únicamente el precio, puede terminar utilizando un envase que genera más pérdidas. Si prioriza únicamente la imagen de sostenibilidad, puede seleccionar un material que no se adapta correctamente a la cadena logística. Y si prioriza únicamente la resistencia, puede utilizar más material del necesario.
El equilibrio debe establecerse a partir de datos reales de la operación.
Una empresa que distribuye fruta localmente puede valorar de forma diferente un envase respecto a un exportador que envía productos a miles de kilómetros. Del mismo modo, una empresa que trabaja con un circuito cerrado de cajas puede tener razones diferentes para elegir plástico que una empresa que vende en mercados donde la recuperación del envase es prácticamente imposible.
También es importante trabajar con proveedores capaces de personalizar el formato. La optimización de dimensiones, ventilación, resistencia, apilamiento y peso puede tener un impacto mayor que el simple cambio de un material por otro.
¿Plástico o cartón: cuál debería elegir una empresa de frutas?
La respuesta depende del modelo de negocio y de la cadena de suministro.
El plástico puede ser una opción especialmente adecuada cuando se necesita resistencia a la humedad, estabilidad estructural, transparencia, protección durante múltiples manipulaciones o reutilización. En determinados sistemas de distribución, las cajas plásticas reutilizables han demostrado ventajas ambientales y de circularidad frente a alternativas de un solo uso.
El cartón puede ser una alternativa muy interesante cuando se necesita una solución ligera, fácilmente personalizable, orientada a un solo uso y compatible con la infraestructura de recuperación y reciclaje disponible en el mercado de destino.
Por tanto, no sería correcto afirmar que el plástico siempre es mejor o que el cartón siempre es más sostenible. La respuesta depende del tipo de fruta, el formato, la distancia, el número de usos, la logística inversa, la infraestructura de reciclaje y los objetivos comerciales.
Para un comprador profesional, la decisión debería basarse en el rendimiento de la solución completa y no en una comparación superficial entre dos materiales.
¿Qué debería comprobar un comprador antes de realizar un pedido?
Antes de realizar una compra de fresh fruit packaging, conviene solicitar al proveedor información suficientemente detallada sobre el producto. Las dimensiones exteriores e interiores deben ser compatibles con la fruta y con los sistemas de transporte utilizados. La resistencia debe corresponder al peso del contenido y a la altura de apilamiento prevista.
También es importante comprobar la ventilación, especialmente cuando la fruta se transporta refrigerada. En productos sensibles, pequeños cambios en el diseño del envase pueden influir en la circulación del aire y en la estabilidad del producto.
Para exportadores, las dimensiones logísticas tienen una importancia adicional. Un buen diseño debe aprovechar eficazmente el espacio de pallets, camiones y contenedores. Esto puede contribuir a reducir el coste logístico por unidad de fruta.
En el caso de envases reutilizables, también deben estudiarse la durabilidad, la limpieza, el almacenamiento vacío y el sistema de retorno. La reutilización solo puede generar sus beneficios potenciales cuando existe una operación capaz de sostener múltiples ciclos.
Por último, el comprador debe valorar si el proveedor puede mantener una calidad estable en grandes volúmenes. Para una operación comercial, no basta con que unas pocas muestras funcionen correctamente. La uniformidad de producción y la capacidad de suministro son igualmente importantes.
Conclusión: ¿plástico o cartón para el packaging de frutas?
Elegir entre plástico y cartón no debería plantearse como una competición entre dos materiales. Ambos pueden desempeñar funciones importantes dentro de la industria hortofrutícola, pero sus ventajas aparecen en diferentes situaciones.
Los envases de plástico para frutas pueden destacar por su resistencia, estabilidad frente a la humedad, transparencia y potencial de reutilización. Los envases de cartón para frutas pueden ofrecer ligereza, buena capacidad de impresión y una solución práctica para determinados sistemas de distribución y recuperación.
La sostenibilidad tampoco debe evaluarse únicamente por la percepción del material. Los estudios de ciclo de vida realizados en España muestran que el resultado puede cambiar dependiendo del sistema analizado, especialmente cuando se comparan envases reutilizables con alternativas de un solo uso.
Por eso, para productores, exportadores y distribuidores, la mejor decisión consiste en evaluar el recorrido completo de la fruta: desde la preparación y el envasado hasta la refrigeración, el transporte, la exposición y la llegada al consumidor. Si el envase protege mejor el producto, reduce las pérdidas, utiliza eficazmente el espacio y encaja con un sistema logístico sostenible, puede ofrecer un mejor resultado global aunque su precio unitario inicial no sea el más bajo.
En este contexto, trabajar con un proveedor especializado puede facilitar la selección del formato adecuado y adaptar el fruit packaging a las necesidades concretas de cada producto y mercado. Para empresas que buscan soluciones profesionales de packaging hortofrutícola, BerryKing Pack puede ser una opción a considerar, especialmente cuando se necesita combinar protección, presentación comercial y requisitos logísticos.
Si el objetivo es desarrollar soluciones adaptadas a diferentes frutas, formatos de venta y cadenas de suministro, también puede consultarse la información de fruit packaging solutions para conocer mejor las posibilidades disponibles.
Internal Link: Soluciones de packaging para la exportación de arándanos
Para profundizar en las necesidades específicas de los exportadores y proveedores de arándanos, puede consultarse también Blueberry Export Packaging Solutions for Suppliers, donde se analizan aspectos relacionados con la protección, presentación y logística del packaging utilizado en la exportación de este tipo de fruta: https://berrypackaginghub.com/blueberry-export-packaging-solutions-for-suppliers/